martes, 15 de agosto de 2006

La prueba de nuestra Fe.



David pasó de ser el favorito del rey a  enemigo. Durante este tiempo la fe de David fue probada.

La fe de David empezó a vacilar porque en lugar de confiar en Dios y buscar su voluntad confió en seres humanos y en sí mismo.


Confió en los hombres:

    • Confió en que Jonatán podría arreglar las cosas con Saúl, pero sólo Dios puede cambiar los corazones de los hombres. Esto sólo llevó a colocar en una difícil situación para Jonatán. I Samuel 19:1-10

    • Confío en que Mical podría engañar a su Saúl, su padre, para que David escapara. I Samuel 19:11-17 Pero, no está bien hacer el mal para que venga el bien. (Romanos 2:8)

    • Confío en Samuel. I Samuel 19:18-24. Quizás este fue el movimiento más sabio porque Samuel era un hombre de Dios, quien podría ayudarlo, orar por él y darle consejo. Samuel uso armas espirituales para retrasar a Saúl y darle ventaja a David.


Confió en si mismo: 

Esto refleja a un hombre vacilando y fallando a su fe. En lugar de buscar a Dios, David huye atemorizado y trata por si mismo de arreglar los problemas:

    • Le miente a Saúl. I Samuel 20:6-28. Jonatan le miente a Saúl sobre el paradero de David, pero Saúl no le creyó. I Samuel 20:24-33

En lugar de orar y pedir la dirección de Dios armaron un plan para solucionar los problemas. 20:1-2.

    • Le miente a Ahimele al decirle que estaba cumpliendo una misión para Saúl (21:2)

    • - Le miente a Aquis, rey de Gat. 21:10-15. 

Las cosas ya iban de mal en peor, como ocurre cuando confiamos en nosotros mismos en lugar de la sabiduría de Dios. 

David huye hacia sus enemigos. Sin duda un rey no toleraría a un héroe judío. David tuvo que fingir que estaba loco para poder escapar. 

Este podría haber sido el fin de David, pero el Señor intervino y cambio el corazón del Rey para librarlo.


Las personas de fe pueden, gradualmente, llegar a ser temerosas e incrédulas. Si nos apresuramos, confiamos en las personas y en nuestros planes, no pasará mucho tiempo hasta que todo se haga pedazos y nos hallemos fuera del lugar de la bendición y protección de Dios.


Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. Salmo 34:19


Este tiempo de prueba fue parte de la preparación para el trono. La oposición y las dificultades no nulifican las órdenes de Dios. El hechos de que las cosas nos parezcan imposibles no es indicio que sean difíciles para Dios.


David ya era un gran soldado, pero necesitaba sufrir en el desierto para aprender a no confiar en los hombres o en si mismo sino a confiar en Dios.


Dios estaba con David y le ayudó.

    1. Dios guió sus pasos. 

- Gad, un profeta de Dios, le aconsejó a que fuera a otro lugar. 22:5

- Abiatar logró escapar de la masacre de los sacerdotes en Nob. 22:20-23

    2. Dios guardaba la vida de David.

Mientras David buscala la mente de Dios, él le dio protección y victorias.

- Victoria en Keila. 23:1-13. Los filisteos eran enemigos del pueblo de Dios, por lo tanto, había que luchar contra ellos. Cuando un hijo de Dios está en su voluntad puede esperar la ayuda a de Dios.

Es importante destacar que David consultó dos veces a Dios para saber si debia atacar a los filisteos en Keila. 23:2 y 4.

- Victoria en el desierto: 23:14-18. David era un gran estratagema, pero decidió esperar que Dios le diera la victoria sobre Saúl.

- Victoria sobre los Zifeos: 23:19-29. Parecia que finalmente Saúl capturaría a David, pero un invasión de los filisteos obligó a Saúl a volver.

Dios está al control de las circunstancias y libra a los suyos en el momento apropiado.

    3. Dios le da Gracia a David

    1. La tentación. 24:1-7. En la cueva David fue tentado a matar a Saúl aún sus hombres le insistieron que había sido arreglado por Dios. Pero David mostró respeto por el ungido de Dios y se lo entregó a Dios (Romanos 12:19-20)

    2. La explicación 24:8-15. David podría haberse quedado dentro de la cueva y esperar que Saúl se fuera, pero salió al encuentro del Rey. Los hombres de Saúl habían dicho que David quería matar a Saúl, por eso, era necesario que David le explicara que eso no era verdad.

    3. La suplica. 24:16-22. La confesión de Saúl no fue de corazón.


Nuevamente David regresó al desierto de Zif donde los habitantes del lugar dieron aviso a Saúl de que David se encontraba allí. Otra vez, David fue tentado a matar a Saúl, pero le perdono la vida. Saúl volvió a arrepentirse, pero no de corazón.

David no siempre andaba en la voluntad de Dios porque le faltó fue cuando regreso a Gat en busca de protección. (27) Allí casi se ve obligado a luchar contra su propio pueblo. (29:1). Solo la Gracia de Dios evitó que David tuviera que luchar. Cuando nos apoyamos en la sabiduría de la carne, siempre nos metemos en problemas.


Fuente: Bosquejos expositivos de Warren W. Wiersbe

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