El llamado de Dios. El llamado de Moisés. ¿Te está llamando? ¿Es a mi? ¿Quién soy yo? Debes de estar loco, si crees que yo...
Moisés estaba trabajando cuando una zarza captó su atención. Dios usó una planta, algo muy común, para captar la atención de Moisés.
“Especie de acacia llamada también espina de Egipto, arbusto seco, espinoso, con hojas lobuladas y flores blancas; llega a casi 4 m. de altura y se extiende por numerosas regiones de África, por la península del Sinaí, en Palestina y por las riberas del mar Muerto. Exuda una sustancia por el tronco y las ramas que se endurece en el aire y que se comercializa bajo el nombre de goma arábiga.” (Diccionario bíblico)
“Significativamente, es el Señor quien toma siempre la iniciativa, revelándose a sí mismo no sólo a través de palabras, sino también a través de señales y maravillas.” (Comentario Bíblico Siglo 21. Comentario de Éxodo)
Dios llamó a Moisés cuando estaba ocupado apacentando las ovejas de su suegro. De igual modo, los apóstoles cuando fueron llamados para la obra misionera, estaban trabajando en los negocios de su Padre celestial.
“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hechos 13.2)
Dios llamará a aquellos que sean obedientes a su llamado hoy, no en el futuro.
Moisés se acercó y Dios lo llamó, pero le advirtió que se quitará el calzado porque era un lugar santo.
Sólo descalzo podía entrar en la presciencia de Dios. Quitarse el calzado era señal de respeto, temor, reverencia ante la presencia de un Rey.
La comunión con un Dios santo y el servicio a un Dios santo demandan santidad.
La raíz principal de este verbo denota un acto o estado por el cual personas o cosas se apartan para el culto a Dios: se consagran o se «hacen sagradas». para el culto a Dios. Esta acción o condición significa que el objeto o la persona «consagrada». Debido a este acto y en ese estado la cosa o persona consagrada no debe emplearse en trabajos ordinarios (o de uso profano) y deben tratarse con especial cuidado porque son propiedad de Dios.
Ahora le pertenece a Dios y está únicamente a su servicio según a Él le plazca.
En Isa_29:23-24 (rva) el verbo significa «reconocer que Dios es santo», la única y verdadera fuente de verdad, y vivir de acuerdo a sus leyes: «Porque sus descendientes [de Jacob], al ver en medio suyo la obra de mis manos, santificarán mi nombre. Santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. Los extraviados de espíritu conocerán el entendimiento, y los murmuradores aprenderán la lección».
Luego de que Moisés se interesará, se quitara el calzado, en señal de santidad, Dios le mostró la necesidad.
Los israelitas habían estado siendo oprimidos por los egipcios por muchos años, desde la muerte del último faraón que había conocido a José.
“Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.
El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.” (Éxodo 3:7-9)
“Como resultado de la conversación descubrió mucho acerca de la naturaleza de Dios, incluyendo su nombre divino, “Jehová” (Comentario Siglo XXI. Comentario sobre Éxodo.”
Dios se revelo a Moisés como nunca antes se había revelado en la historia, post Edén. Moisés se quedó sin excusas ante el Dios que lo llamaba y lo enviaba a una misión imposible para el hombre. El llamado de Dios es ineludible. La misión será imposible para el hombre, pero los problemas del hombre no solo problemas para nuestro Dios.

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